viernes, 21 de agosto de 2009
Editorial
Un blog para pensar los blogs, algo que creemos todavía no se ha hecho. Sin idealizarlos pero tampoco restándole su cuota novedosa y entendiéndolos dentro de la complejidad que significa la aparición de la nuevas tecnologías, la fusión de estas con los antiguos soportes como la tele o la radio, y la interrelación entre estos. Sin duda se necesitan, se complementan, se alimentan mutuamente, quizás el blog dependa más de los medios que al revés. Nos tienta la libertad de decir, de hacer, de opinar, de jugar, por unos instantes, a que somos periodistas, escritores, pensadores, que leemos y somos leídos, que opinamos y que nos opinan. Pero no nos alcanza, no nos cierra del todo, porque queremos transformar, porque no creemos en ese que te dice “ehhh! Viejaa! Aguante el under y lo alternativo!” No. No queremos eso para nosotros. Queremos masividad, generar opinión, separar la paja del trigo y decirle a esos señores multimediáticos que no soportamos más sus mensajes pesimistas de que todo está mal, de que el país se va al carajo, de que no se puede cambiar nada y que lo mejor es quedarme en casa viendo la tele, acumulando miedo, bronca, odio. Entonces, el blog es un descargo, un pequeño martillazo a la pared informativa, que ni se inmuta, ni cosquillas le causa, tampoco se da vuelta a mirarnos, a veces, muy a veces, cuando algo le jode, se fija en nosotros y nos pone en nuestro lugar de “alternativos”, de condenados al olvido, de loquitos sin remedio, ya veremos porqué…
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario